Me llamo Guillermo y soy teleadicto.
Va en serio. Ayer, por primera vez en mucho tiempo, me quedé dormido viendo la tele después de comer. Me despertó el gato a las nueve, quejándose de que ya iba siendo hora de darle de cenar. Total, que iba a hacer la colada y limpiar el cuarto de baño y no lo he hecho. Mal, Guillermo, así no.
He hecho examen de conciencia y me he dado cuenta de la cantidad de tiempo que pierdo frente la caja tonta. Mucho más que delante del ordenador (aparte que, a veces, con el ordenador hago cosas constructivas... más o menos).
Voy a intentar poner remedio. Hoy, Día sin Tele. Sólo con pensarlo ya me estoy sintiendo raro. A ver qué tal paso el mono.