Soy un dejado. Vamos, que me pasa algo que debería obligarme a reaccionar y hacer algo por solucionarlo rápidamente pero me digo "No es para tanto. Luego lo arreglo" y ese luego se torna olvido hasta que un buen día ya es tarde y me caigo con todo el equipo. Hasta que un día sea algo importante y no pueda solucionarlo, ya veréis.
El domingo estábamos cocinando. Mientras Becquer estaba con una sopa yo freía coliflor rebozada. Mientras estaba ahí, friendo, cuando movía uno de los trozos rocé la cazuela donde estaba hirviendo la sopa con el dorso de la mano, apenas la toqué pero dolió. Bueno, pues nada, seguí friendo. Luego sí, puse la mano bajo el grifo e incluso pensé en ir a una farmacia a comprar una pomada, pero total, no es tan grave, se puso un poco colorado y picaba pero nada más. No es la primera vez que tengo una quemadura leve.
El lunes tenía una ampolla alargada rellena de un líquido gris. Esto es nuevo, nunca antes había tenido una. Pues tal vez debería enseñárselo a un médico porque esto parece algo más que una quemadura de primer grado... Pero no duele ni pica. Seguro que no es nada.
El martes la ampolla es transparente. Tiene mejor pinta, si esto seguro que se cura sólo.
El miércoles sólo queda una marca roja, en forma de arco, en el anverso. ¿Ves cómo no era para tanto? Qué más da que Almudena, mi compañera de curro, dijera que debería darme algo...
Hoy sigue la marca ahí, igual que ayer, y me ha dado por pensar que puede que deje cicatriz. Parece estar curada y no molesta pero, ¿Y si hubiera sido peor? Debería hacer algo, ¿no?