Casi amanecemos entre Pinto y Valdemoro. Literalmente.
Resulta que hoy he madrugado a las diez (es Sábado, y eso es madrugar, ¿estamos?) porque hoy había plan. La idea era ir a comprar por la mañana y por la tarde ir a Retromadrid, una feria de videojuegos viejunos a pasar el rato.
Bueno, pues a pesar de haber madrugado, casi no hacemos nada. Hemos salido de casa para ir a comprar a las dos y media. Todo porque Becquer tenía que estudiar, hablar con su madre por teléfono y buscar por Internet cómo ir al Carreful en coche, porque había que ir en coche, que había que comprar muchas cosas. Pues vale.
Nos pasamos la salida de la M-40. Bueeeeeeno, no pasa nada. En el siguiente cambio de sentido damos media vuelta y andamos más atentos.
Ale, llegamos, compramos, comemos una empanada comprada ahí mismo (a las seis y media) y nos disponemos a volver.
Pues no hay manera, oiga. Dos horas y pico de coche dando vueltas. Que si ahora estamos en la M-40, que si ahora en la A-4, que si luego la M-50, que si mira estamos en Pinto, que si porqué vamos a Córdoba, que si no recuerdo que Madrid tuviera murallas romanas...
Lo dicho: poco más y amanecemos entre Pinto y Valdemoro.