Hace una semana, aprovechando que estuve en Burgos, pedí presupuesto para arreglar la guitarra. Suena fatal y quiero traérmela a Madrid, ya que la echo de menos porque me ayudaba a relajarme, así que le voy a cambiar las pastillas y comprarle una caja dura para transportarla sin problemas. Me va a salir barato.

Ahora estoy mirando el calendario, porque tengo que llevarla a la tienda antes de la Navidad o no podré disponer de ella hasta el año que viene y no podré aguantar. Los vecinos, "estudiantes" de universidad, tienen un grupo de música y ensayan justo en la habitación contigua a la mía. Además de que el cantante es pésimo, el guitarrista es horrible. Sólo se sabe un ritmo, monótono e insulso, peor que el "Alabaré" de catequesis. Quiero mi guitarra y así, la próxima vez que vengan a ensayar, pongo el ampli a tope y les doy una lección magistral. De verdad, que tocan mucho peor que yo, y ya es decir...